LA PARROQUIA EN EL TIEMPO DE CUARESMA, EN CAMINO HACIA LA PASCUA.

lunes, 29 de diciembre de 2014

NAVIDAD INUSITADA EN LA SANTA CRUZ.

Faltan pocos días para la Navidad de 2014. En una sala de la parroquia se ha preparado un improvisado altar. Sobre la mesa  la figura del Niño Jesús, la Santa Biblia y tres velitas rojas que representan la fe, la esperanza y el amor. 


Hay un lleno total, no cabe ni un alfiler. Entre los asistentes personas naturales de la localidad y otras extranjeras (rumanas, lituanas, magrebíes, etc.), hemos venido  casi todos los que nos hemos sentido convocados, pero los que por circunstancias no han podido venir, también están presentes. Aunque la mañana se empeña en mandarnos una densa  y fría niebla, dentro de la sala se nota la calidez de las personas que se quieren bien. Murmullo de conversaciones amistosas, ajetreo a causa de los últimos preparativos y, al fin comenzamos el acto.

Alguien lee como fue el nacimiento de Jesús, según el evangelio de San Lucas. Silencio expectante, emoción por parte de los que somos cristianos y curiosidad por quienes no lo son, pero por encima de todo sorpresa  y respeto, mucho respeto. ¡Se ha hecho presente Jesús!. El que es el Rey del Universo, el Príncipe de la Paz, se ha hecho humano para que todos los humanos seamos un poco divinos. Jesús quiere también dejarse ayudar de nosotros. Importa que le ofrezcamos pañales materiales. El los sigue necesitando en sus pobres, pero importa más que le ofrezcamos pañales de nuestra carne y sangre, los de nuestra voluntad y corazón. Aumenta la calidez entre nosotros y se abren los corazones en oración. Cada uno de los asistentes ha puesto en una cestita un papelito con su petición para este momento de su vida y se van leyendo uno a uno: “Jesús, te pido por mi familia, para que tengamos  salud y trabajo”, “que estemos en paz”, “que no tenga malos tratos””que a mis hijos le vaya bien”.Todos repetimos “te lo pedimos Jesús”  y Él escucha.

Después, con cierta timidez y mucha emoción, algunos, en homenaje al recién nacido, dicen las poesías que traen preparadas:
Habrá Navidad, habrá Navidad.
     Mientras sigamos creyendo que hay algo más.
mientras que cierres los ojos y sientas 
contigo a alguien que no está,
mientras que exista el recuerdo habrá Navidad.
Mientras que un hombre perdido
encuentre el camino hacia dónde va,
mientras que un hijo regrese, habrá Navidad.
Mientras que alguien herido prefiera olvidar
y a su peor enemigo logre perdonar.
Mientras que haya esperanza,
Habrá Navidad….Habrá Navidad….

Al final, la alegría desbordada, compartir los dulces, el te marroquí y el chocolate y los churros loreños y bailar, bailar largo rato como expresión de esa alegría y todo era como no podía ser de otra manera, porque, donde haya cristianos, habrá siempre Navidad como una celebración prioritaria. Es la confesión pública de que el Dios creador, infinito y potente, no es ajeno a nuestras situaciones humanas; es la confesión de que Él asumió todos nuestros dolores y nuestros gozos. Celebrar la Navidad es una profesión de fe.        

Mª Josefa Cano Badillo.