lunes, 13 de julio de 2015

EL VERANO: UN TIEMPO PARA CONECTAR CON JESÚS

Si ya estás de vacaciones o pronto estarás disfrutando de ellas, debes hacerte una pregunta: ¿Te olvidas de Dios en estos días de verano?

Las vacaciones son un don de Dios que Él nos regala. Nosotros los cristianos debemos de tomarlo como un tiempo que nos facilite un crecimiento personal y espiritual, y también con la familia y los amigos. Por ello, considera estos días de descanso como una ocasión perfecta para llenarte de Dios, y no para vaciarte, aunque a veces vayas en contra del ambiente o de la moda de aquellos que “pasan” de Dios.

Toma el ejemplo de Jesús quien también disfrutó de tiempos de descanso: se llevó a sus apóstoles a pescar en el Tiberíades; le gustaba tener amigos y disfrutar con ellos como en las bodas de Caná; le gustaba ir a casa de Marta, María y Lázaro por quienes sentía una bonita amistad; y en la casa de Betania solía descansar de las fatigas del camino… No obstante, también dedicaba nuestro Señor a estar largos ratos de oración a solas con su Padre.


Los que marca la diferencia en unas vacaciones es la riqueza interior del cristiano comprometido. Más allá del plano circunstancial, depende en buena medida de nuestra actitud la forma en la que tomemos nuestras vacaciones, para que se convierta en una oportunidad maravillosa para crecer en el vínculo con Cristo e intensificar los tiempos dedicados a la oración, a la reflexión, redescubriéndonos así a nosotros mismos.

A parte de la oración, al igual que Jesús se volcaba con los más necesitados, tenemos que plantearnos qué hacer en positivo para acoger, servir y compartir más en estos días con aquellos que quizás no van a tener la oportunidad de disfrutar de unas vacaciones.

Y por supuesto, no te olvides de asistir a la Eucaristía el Domingo. Cristo se da por entero y se entrega en un derroche de amor en el que nos fortalece con su Palabra y nos alimenta en su mesa.


¡Recuérdalo, y no te olvides de Dios!


Oración para las vacaciones
"Haz que nuestras vacaciones de verano sean tiempo santo
para nuestra búsqueda constante de Ti,
para el reencuentro con nuestras raíces cristianas,
para los espacios de oración y reflexión,
para compartir la fe y el testimonio,
para la práctica de tu Ley y la de tu Iglesia,
para la escucha de tu Palabra,
para participar en la mesa de tu eucaristía.
Tú vienes siempre a nosotros.
Tú siempre te haces el encontradizo.
Tus caminos buscan siempre los nuestros.
Haz que en las vacaciones de verano,
sepamos remar mar adentro y te encontremos a Ti,
el Pescador, el Pastor, el Salvador, el Hermano, el Amigo,
y encontremos a nuestros hermanos.
Juntos realizaremos la gran travesía de nuestras vidas.
En tu nombre, Señor, también en vacaciones,
quiero estar dispuesto a remar mar adentro.
Ayúdame. Te necesito, también en vacaciones. Amén".