LA PARROQUIA EN EL TIEMPO DE CUARESMA, EN CAMINO HACIA LA PASCUA.

lunes, 14 de septiembre de 2015

ASÍ FUE EL TRIDUO AL DULCE NOMBRE DE MARÍA

Durante los días 10, 11 y 12 de Septiembre se celebró en la Parroquia el Solemne Triduo en honor al Dulce Nombre de María, nuestra Madre.

El primer día de Triduo estuvo dedicado a los enfermos y daba comienzo con el rezo del Santo Rosario (al igual que en el resto de días) y presidió D. Pedro Pérez. D. Pedro se refirió a María como “mediadora, por ser necesaria en la Historia de la Salvación. María es Madre de Jesús y comparte su vida con Él: ejerce el papel de mediadora en las bodas de Caná, estuvo al pie de la cruz, fue testigo de la resurrección de su hijo Jesús y estuvo en el cenáculo el día de Pentecostés”. Elogió el Adscrito a Santa Cruz a la Santísima Virgen María con una bellas palabras afirmando que “la vida de María está llena de plenitud; en la asunción se hacen realidad los deseos de toda la Humanidad por estar sentada a la derecha de la Santísima Trinidad, y ya disfruta de todo lo que nosotros deseamos alcanzar pues Ella es nuestra imagen, nuestro modelo. Y como el resto de días, se terminaba la Eucaristía con el ejercicio de Triduo.




La Eucaristía del segundo día de Triduo, por las familias sin recursos, fue presidida por D. David Larrén, Vicario parroquial de Santa Cruz. D. David hizo referencia al origen y significado de la festividad del Santo Nombre de María. Afirmó que “el nombre le fue puesto a la Virgen por sus padres, San Joaquín y Santa Ana ocho días después de que naciese, y el nombre marcó la misión que iba a realizar María”. Se hizo eco de unas palabras de S. Pedro Canisio que decía así refiriéndose al nombre de la Virgen: “Si hay entre los mortales algún nombre tan hermoso, preclaro y lleno de gracia que merece ser escrito, leído, alabado, pintado y esculpido, es el de María, ya que es digno de estar siempre ante los ojos, en los oídos y en las mentes de todos los hombres y de ser pronunciado privada y públicamente con inmensa reverencia”. Concluyó el Vicario parroquial invitando a estar al cuidado de las familias necesitadas, especialmente hoy día con las familias de refugiados de Siria.




La Comunidad Parroquial de Santa Cruz fue la intención del tercer y último día de Triduo cuya Eucaristía fue presidida por nuestro párroco D. Enrique Barrera. Comenzó D. Enrique manifestando que “el nombre de las personas es importante, pues no somos un número, todos tenemos una identidad propia al igual que María también la tiene”. La Palabra del Señor nos decía que nuestra vida de fe ha de ir unida a buenas obras, al igual que María todo lo que decía lo hacía: lo primero ser la primera discípula de su Hijo; Ella siempre fue anunciando de palabra aquello que vivía en su propia vida”.






La liturgia de los tres días estuvo a cargo de los distintos grupos parroquiales y amenizó musicalmente el coro parroquial. Al término de la Eucaristía quedó la Santísima Virgen del Dulce Nombre en besamano en el que todos los fieles y devotos que asistieron al Triduo pudieron estar un poco más cerca de María, nuestra Madre, quien en estos días vestía de especial manera.

Agradecemos a todas aquellas personas que de una u otra forma han hecho posible la celebración de este Solemne Triduo en honor a nuestra Madre, la Virgen Santísima. Ella os bendiga y acompañe siempre.