LA PARROQUIA EN EL TIEMPO DE CUARESMA, EN CAMINO HACIA LA PASCUA.

domingo, 16 de octubre de 2016

LA IGLESIA SEVILLANA JUBILOSA HOY POR EL NUEVO SANTO: SAN MANUEL GONZÁLEZ


Hoy domingo, 16 de Octubre de 2016, serán siete los nuevos santos que el Santo Padre el Papa Francisco va a canonizar. Será en Roma, a partir de las diez de la mañana, cuando se escriba así una de las páginas históricas más destacadas para la Iglesia en Sevilla. Y será así ya que de entre los siete nuevos santos se encuentra el obispo español Manuel González García.

El nuevo Santo nació en Sevilla el 25 de febrero de 1877, fue nombrado obispo de Málaga en 1920 y es fue fundador de la Unión Eucarística Reparadora y de la congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Según fuentes del Vaticano, González tuvo que trasladarse a Gibraltar después de que el 11 de mayo de 1931 incendiaran el palacio episcopal y después huye en 1932 a Madrid desde donde regiría su diócesis. El 5 de agosto de 1935 el Papa Pío XI lo nombra obispo de Palencia y muere en 1940

El papa Francisco firmó el decreto que autoriza la canonización del sevillano y recibió al prefecto de la congregación de las Causas de los Santos, el cardenal italiano D. Angelo Amato, y firmó el decreto con el que se reconoce un milagro por la intercesión del español. El obispo había sido beatificado el 29 de abril de 2001 por Juan Pablo II y la Comisión de Teólogos aprobó un nuevo milagro por su intercesión lo que le ha permitido subir a los altares en el día de hoy.

La hermana María del Valle Camino, delegada de la institución de misioneras seglares y miembro de la comunidad de Jaén, explica estos días en Roma la figura del nuevo santo y recuerda que Manuel González era “un hombre muy humano, muy sencillo, transparente, que además contagiaba esta humanidad”. “Es el hombre de la alegría, y esa alegría le brotaba de Jesús Eucaristía, de la presencia de Dios en la Eucaristía. De ahí surgió un hombre evangelizador, apóstol, era un gran hombre de Dios”, afirma la religiosa. Camino cree que ahora más que nunca “tenemos que divulgar, promover sobre todo con el testimonio de vida, y ofrecer este camino de santidad a todos los fieles católicos del mundo y a toda persona”.

Con este motivo de alegría para la Iglesia sevillana, el Semanario Diocesano 'Iglesia en Sevilla' dedica su edición de este fin de semana al santo de la adoración eucarística o, como suele conocerse, el Obispo de los "sagrarios abandonados". En este número que citamos participan las diócesis andaluzas en las que perdura la huella del nuevo santo: Huelva y Málaga.


El nuevo santo se esforzó en recordar a todos la presencia de Jesús en los sagrarios, a la que a veces, tan insuficientemente correspondemos. Con su palabra y con su ejemplo no cesaba de repetir que en el sagrario de cada iglesia poseemos un faro de luz, en contacto con el cual nuestras vidas pueden iluminarse y transformarse.

También mons. D. Juan José Asenjo ha querido citar en su cartal pastoral de esta semana al nuevo santo, en la que afirma que Manuel González "fue un hombre de oración ferviente y que escribió páginas hermosísimas sobre la oración".

Demos gracias a Dios por esta nueva canonización de un sevillano cuya vida y obra, centradas en la Eucaristía, constituyen un modelo para la Iglesia y para nuestro tiempo, tan necesitados de espíritu contemplativo, de entregada actividad caritativa y de volver a la mesa eucarística donde Cristo se hace presencia cercana y Pan vivo que alimenta y fortalece.

ORACIÓN A SAN MANUEL GONZÁLEZ
"Corazón de Jesús Sacramentado, que te dignaste elegir 
a tu siervo Manuel para ser el apóstol de tus 
Sagrarios abandonados, consagrando su vida entera 
a reparar esos abandonos, dándote y buscándote 
amorosa, fiel y reparadora compañía en el Santísimo 
Sacramento; por aquella fidelidad con que te sirvió 
durante toda su vida y por el celo ardiente con que procuró 
tu mayor gloria, mediante la educación cristiana de los 
niños pobres, la formación de sacerdotes santos y la 
aproximación de todos a Ti en la sagrada Eucaristía, 
te rogamos humilde y fervorosamente, que si te agradan 
sus méritos y virtudes, te dignes aceptar nuestras súplicas
y concedernos por su intercesión, la gracia que de todo 
corazón te pedimos si ha de ser para mayor gloria de 
Dios, advenimiento de tu reino eucarístico, honor de tu 
Madre Inmaculada, exaltación de tu fidelísimo siervo 
y provecho de nuestras almas. Amén."

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria a la Stma. Trinidad)