viernes, 10 de noviembre de 2017

SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ REÚNE UN AÑO MÁS A SUS DEVOTOS

Un año más, se celebraba con devoción el solemne triduo en honor a Santa Ángela de la Cruz, una santa que cada vez más recibe las oraciones de muchos feligreses de Santa Cruz. Este triduo se celebró durante los días 7, 8 y 9 de Noviembre a partir de las 7 de la tarde con la participación de todos los grupos parroquiales. Este triduo se celebra de forma anual con motivo de la festividad de Santa Ángela de la Cruz que fija el calendario cada 5 de Noviembre, coincidiendo con el día en que fue beatificada un 5 de noviembre de 1982 por el Papa San Juan Pablo II

El primer día de triduo se celebraba con alegría, celebrando la Eucaristía el párroco D. Enrique Barrera, que centró su homilía en el significado de la Cruz. La Cruz como mejor símbolo de victoria y salvación, que expresa la cercanía y entrega de Cristo, el amor ilimitado de Dios al que se entregan las Hermanas de la Cruz que siguen el carisma de su fundadora.

 
 

D. José Manuel Pineda era el encargado de celebrar la Santa Misa en el segundo día de triduo. Resaltaba Pineda los valores de entrega y servicio de Santa Ángela de la Cruz y su Instituto Religioso hacia los pobres y enfermos abandonados. Contundente el Evangelio del día: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio". Así actuaron las Hermanas de la Cruz, dejando todo atrás para entregarse en cuerpo y alma al servicio de los demás; se nos invitaba a todos a seguir el ejemplo de entrega a los demás desde nuestras realidades cotidianas.

 
 

En el tercer y último día de triduo se celebraba además la Dedicación de la Basílica de Letrán. Una hora antes de la celebración eucarística, se hacía la Exposición del Santísimo dándose momentos de adoración al Señor, oración y confesiones. El párroco hizo referencia en su homilía a la Basílica lateranense, construida por el emperador Constantino en honor de Cristo Salvador como sede de los obispos de Roma, cuya anual celebración en toda la Iglesia latina es signo del amor y de la unidad con el Romano Pontífice. Se invitaba a los fieles y devotos de Santa Ángela de la Cruz a unirse a dicho amor y unidad, en este caso con los pobres y enfermos que más necesitan de nuestro consuelo y nuestra ayuda. Al terminar la Misa se dio a besar la Sagrada Reliquia de Santa Ángela que posee la Parroquia.

 
 
 

Aprovechemos cada año estas ocasiones especiales para renovar nuestro compromiso de rendir culto al Señor a través de la intercesión de "Madre Angelita", puro ejemplo de amor, servicio y humildad hacia quien más lo necesita.