CONSEJO ECONÓMICO




El Derecho Canónico establece la obligatoriedad de constituir en todas las parroquias el Consejo Económico parroquial con la misión de asesorar y ayudar al párroco en su calidad de administrador de los bienes de la parroquia, rigiéndose por el Derecho común, el Derecho particular, así como por los presentes Estatutos (Ar. I del Estatuto-marco del Consejo parroquial de asuntos económicos).

Siendo así, el Consejo Económico parroquial es un organismo de carácter asesor y participativo a través del cual los fieles expresan y realizan la corresponsabilidad de la Comunidad parroquial en la gestión económico-administrativa. En nuestra parroquia, en la actualidad, está compuesto por cinco personas, siendo el Presidente de dicho consejo el propio párrocoD. Julián González es quien ostenta el cargo de ecónomo y cuenta con la ayuda de Dña. Mª A. Trías (Secretaria) y D. Enrique Emilio Gómez (Colaborador). Según nos cuenta D. Julián, entre todos se reparten las distintas tareas según la disponibilidad de cada uno, que es variada.

En cuanto a la naturaleza de este grupo, fue en el año 1984 cuando el Arzobispo de Sevilla, D. Carlos Amigo Vallejo  promulgó un decreto que regula los Consejos Económicos de las parroquias sevillanas, respondiendo a una nueva visión en la obtención y gestión de recursos que les  permita autonomía económica en el cumplimiento de sus fines. Los diseñó de constitución obligatoria en todas las parroquias según lo establecido en el Código de Derecho Canónico y entre funciones o tareas destacan:
  1. Sensibilizar a los fieles en su deber de aportar los recursos necesarios para el funcionamiento diario de la parroquia, especialmente, mediante suscripciones voluntarias, fijas, periódicas y proporcionadas a las posibilidades de cada uno.
  2. Planificar las necesidades económicas de la parroquia  y la obtención de los recursos necesarios para su resolución.
  3. Elaborar el Presupuesto Anual  de Ingresos y Gastos, vigilar su ejecución  y aprobar las Cuentas correspondientes, que han de ser remitidas al Vicario Episcopal.
  4. Informar periódicamente a la comunidad parroquial de la situación económica de la parroquia.
  5. Elaborar y tener al día el inventario de todos los bienes muebles e inmuebles de la parroquia.

El Consejo Económico parroquial asume la absoluta necesidad de la creación de un grupo de personas que realice esta labor, no siempre agradable, pero imprescindible en cualquier organización. El mismo Cristo encargó a un responsable de las finanzas de su grupo. Es indiscutible que la vida diaria de la parroquia tiene un componente esencialmente espiritual que es "su motor", pero la gestión económica es como "la gasolina", sin la cual "el motor" no puede funcionar. De esta necesidad se deriva el compromiso del Consejo Económico como compromiso personal.

Admite el grupo que aunque quienes llegan al Consejo Económico llegan con una formación básica importante, siempre que lo precisan reciben orientaciones del párroco, de los servicios de Administración  de la Diócesis y de profesionales independientes.

En el ámbito parroquial, los miembros del Consejo participan de la vida de la parroquia y de sus distintas actividades. Además, según sus posibilidades, participan en otros grupos parroquiales: Catequesis, talleres de Cáritas… Además, el Consejo Económico ha organizado importantes actividades, como por ejemplo el último viaje a Andújar y a los Patios de Córdoba, con el fin de recaudar fondos para la parroquia.


Por la propia naturaleza de la actividad que desarrollan, la tarea del Consejo Económico es ardua y no siempre bien entendida. Nuestra parroquia es la más grande de Lora y con las mejores y más amplias instalaciones. Es por ello por lo que su sostenimiento económico es muy elevado y difícil de gestionar. Esto sólo es comprendido y asumido por un grupo reducido de feligreses que se implican en todo. Para el resto, los gastos “no existen”“todo es gratis”, es como el maná caído del Cielo. La mayoría contribuye muy poco o nada y de forma muy puntual (bautizos, comuniones...). Ante este panorama, es complicado hacer frente a los numerosos gastos a los que tiene que hacer frente una comunidad viva. Aún así, la parroquia goza de una estabilidad económica mínima que le permite hacer frente a los gastos básicos del día a día, pero cuando surgen acciones extraordinarias (restauraciones, acondicionamientos etc.) es preciso recurrir a la ayuda de la Diócesis para que las sufrague en su mayor parte, como se vino haciendo el pasado año en el que se acometieron múltiples mejoras en la parroquia.


En cuanto a la situación económica de Santa Cruz, los ingresos de ésta proceden fundamentalmente de socios (actualmente sólo 25 personas), colectas, funerales, ofrendas con motivo de algún Sacramento, campañas y donativos, entre otros. Y los gastos se derivan esencialmente de un préstamo vigente, luz, agua, teléfono, materiales para el culto, funcionamiento de los grupos y servicios y obras de mantenimiento.

Quiere el Consejo llamar la atención sobre la idea de que este grupo tiene que reforzarse y renovarse, incorporando nuevos miembros para poder afrontar la multiplicidad de tareas que se presentan. Añaden el perfil de aquellas personas que estuvieran interesadas en formar parte del Consejo: deben ser personas ligadas a la parroquia, dinámicas, con buenas relaciones sociales y que puedan dedicarle un cierto tiempo. No obstante, no tienen que ser especialistas en contabilidad porque esa parcela está por ahora cubierta.

Para finalizar la entrevista, no quiere el grupo terminar sin hacer un llamamiento a la comunidad parroquial en su conjunto para que se implique más en el sostenimiento económico de la parroquia, pues como han reiterado, ello es imprescindible para garantizar su buen funcionamiento y el cumplimiento de sus fines.