LITURGIA



La liturgia de las misas de los fines de semana de nuestra parroquia es atendida por D. Antonio Machuca y llevada a cabo por los distintos grupos parroquiales que van rotando cada fin de semana con el fin de que todos participemos en esta tarea tan importante en la vida parroquial.

Dejamos aquí algunas notas de liturgia que hemos querido compartir con todos los visitantes de este Blog.



¿QUÉ ES LA LITURGIA? 
"Liturgia" es una palabra que deriva del griego y significaba “servicio público” o “acción en relación con el pueblo”. 

Hoy día “liturgia” se usa para indicar el conjunto de oraciones públicas de la Iglesia como es: la Santa Misa, la Liturgia de las Horas, los Sacramentos y los sacramentales.

El Concilio Vaticano II define la liturgia como:
“el ejercicio del sacerdocio de Cristo mediante signos sensibles
que realizan cada uno a su manera la santificación al hombre y así 
el Cuerpo Místico de Cristo ejerce el culto público íntegro”.

O bien, otra definición más sencilla: 
“El ejercicio del sacerdocio de Cristo en su Iglesia mediante
signos sensibles con los que el hombre da gloria a Dios y se santifica en comunidad”.

- EJERCICIO es decir actividad, movimiento, aquí y ahora, de la historia de la salvación.

- SACERDOCIO DE CRISTO. En la liturgia Cristo actúa como sacerdote ofreciéndose a Dios Padre para la salvación de los hombres.

- LOS SIGNOS SENSIBLES significan, y cada uno a su manera, la santificación del hombre: los signos son realidades sensibles, que nos llevan al conocimiento de realidades invisibles espirituales.

- CADA UNO A SU MANERA REALIZA LA SANTIFICACIÓN DE LA PERSONA, es decir, con el agua recibimos el bautismo y somos constituidos hijos de Dios; en la Hostia Consagrada recibimos a Cristo Eucarístico, etc.

- ASÍ, EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO EJERCE EL CULTO PÚBLICO. Formamos el Cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de ese Cuerpo. Se llama místico porque no formamos su cuerpo humano sino su cuerpo espiritual.

- EL CULTO PÚBLICO. La liturgia es la acción sagrada más importante; ninguna oración o acción humana puede igualarle porque es obra de Cristo y de toda la Iglesia. Así pues ninguna devoción es más importante que las ACCIONES LITÚRGICAS.




¿CUÁLES SON LOS ACTOS LITÚRGICOS?
1. LA SANTA MISA. Es la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

2. LA LITURGIA DE LAS HORAS. Es la oración pública y comunitaria de la Iglesia para ofrecer nuestro tiempo a Dios.

3. LOS SACRAMENTOS. Instituidos por Jesucristo que nos hacen vivir la gracia de Dios. Son: Bautismo, Confirmación, Eucaristía (éstos tres sacramentos son de Iniciación Cristiana), Matrimonio, Orden Sacerdotal, Sacramento de la Reconciliación y Unción de los enfermos.

4. LOS SACRAMENTALES. Son bendiciones y consagraciones de personas y objetos.








LA MISA DOMINICAL

El Señor, la noche en que iba a ser entregado, instituyó la Eucaristía y así perpetuó el sacrificio de su cuerpo y su sangre por los siglos hasta su venida y confió a la Iglesia el memorial de su muerte y resurrección.

Todos los domingos, los cristianos somos llamados a escuchar la Palabra y compartir la Mesa, recordando la Pascua del Señor; no por precepto ni por estar mandado, sino como signo distintivo de nuestro ser cristiano.

La Eucaristía es la fuente y culmen de la vida cristiana. En ella debemos participar activa, plena y conscientemente y con alegría por ser un encuentro con Jesús resucitado y un encuentro con la comunidad, con nuestros hermanos. Es una acción de gracias a Dios por los muchos bienes que de Él recibimos y donde pedirle que nos transforme, con la gracia de Dios recibida, en hombres nuevos que, a su vez, transformen este mundo para que impere la justicia y el amor.

Nuestra fe debe llevarnos a la Eucaristía para celebrarla y para que la Palabra nos interpele y nos haga sentir como un sólo cuerpo con Cristo a la cabeza.

Jesús nos dijo: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos· (Mt. 18, 20).

En la Eucaristía, Cristo se hace presente en la comunidad reunida, en el que preside la celebración, en el altar y, sobre todo, en las especies eucarísticas, pan y vino consagrados.

En la Eucaristía celebramos un acontecimiento de una importancia excepcional que es el Misterio Pascual de Jesús. En la Pascua Judía se celebra conmemorando el éxodo del pueblo judío en la historia, el paso del pueblo de Israel desde Egipto en la Tierra prometida; de la esclavitud a la libertad; del sufrimiento al gozo; de la muerte a la vida. El significado de “Pascua” es, por tanto, el paso de una situación a otra.

La Pascua de Jesús que celebramos en la Eucaristía es el paso por este mundo; paso de la muerte a la vida, su Pasión, Muerte y Resurrección.

Cuando asistimos a la Eucaristía es el momento en que Dios pasa para llevarnos también a nosotros de la muerte a la vida. Para esta resurrección hace falta una situación de muerte, que se produce cuando nos reconocemos que estamos en pecado, que somos débiles y miserables  y que necesitamos de la misericordia de Dios. Todo aquel que se sienta miserable y pecador y que necesita la ayuda de Dios, es el que necesita asistir a la Eucaristía para que Dios se lleve de la muerte a la vida. La Eucaristía es para los que se sienten pecadores y necesitados de perdón y no para los que se sienten justos y que no necesitan de esta gracia de Dios.


El Señor y los hermanos en la fe te esperan en la Eucaristía Dominical.

Pintura: Raúl Berzosa

D. Antonio Machuca




¿CÓMO VESTIRSE PARA IR A MISA?

Se da a conocer las 7 prendas más inadecuadas para asistir a la Santa Misa para hacer de Ella un verdadero encuentro con el Señor, un lugar digno de recibirle, un lugar santo. Como cristianos y católicos estamos llamados a buscar la perfección, por ende el vestido no debería constituir ocasión para retroceder en la virtud y en la identificación con Cristo. La limpieza, el decoro, los modales y la distinción son hábitos básicos que debemos ir inculcando a las futuras generaciones, más aún en un mundo muchas veces permisivo.


                               1. Camisetas deportivas                       2. Chanclas

Imagínense una exhibición de camisetas deportivas en la Iglesia, colores y equipos por doquier. Esto puede crear rivalidad, disgusto, distracción o molestias en la asamblea. Las chanclas de verano son para la playa, no para la iglesia. Te pones un calzado más discreto para ir a Misa y luego te los quitas para ir a la playa o la piscina... ¿cuál es el problema?
  

                          3. Escotes o camisas abiertas      4. Joyas o lujos exuberantes

No andamos mostrándonos a todo el mundo, esto podría incitar distracción y provocación en los demás. Vamos bien arreglados, pero dignos. Nuestra premisa es «mientras más dignos, mejor». Tampoco a la iglesia a exhibir nuestros bienes o a aparentar un cierto status social. ¡Nosotros vamos a encontrarnos con Jesús! por ende todas las joyas y ornamentos exuberantes sobran en la Misa. Mientras más sobrios mejor. Algunos dirán: «para Dios lo mejor», claro que sí ¡pero para Dios!, no para que tú hagas alarde de tus posesiones. 


                        5. Short muy cortos o minifaldas        6. Sombreros o gorras

Un short o una minifalda es una prenda que llama bastante la atención en un grupo humano, ¡cuánto más dentro de la iglesia! Vestir una falda esta bien, pero una mini-falda, no. Los sombreros son para protegerse del sol, pero dentro de una iglesia, ¿de qué querríamos protegernos? Es mejor evitarlo. Llevarlos a la iglesia está bien, usarlos dentro es inapropiado.


7. Zapatillas de fútbol

Como ya sabemos lo deportivo se usa en un contexto de deporte, pero ¿en la iglesia?, ¿para qué? Cuando organicemos un partido de fútbol parroquial, permitido. Pero para la santa misa es inadecuado. Mejor usar calzado formal y discreto. Asistir a Misa con zapatos deportivos es inútil.


¿PUEDO COMULGAR SI LLEGO TARDE A MISA?



El Catecismo señala en su punto 2042 que hay una obligación importante para el cristiano católico: “Oír Misa entera los domingos y demás fiestas de precepto”. No sólo es el tercer mandamiento de la ley de Dios, sino que es el primer precepto o ley de la Iglesia.

Es importante que nos quedemos con estas palabras: “MISA ENTERA”. Debemos participar de la misa completa los domingos y las fiestas de guardar. Falta a este mandamiento también quien llega tarde a misa. Si se llega tarde, la misa no vale. Tener el hábito de llegar tarde es sinónimo también de despreocupación. La pereza en el plano espiritual y religioso es pecado muy grave y en estas circunstancias, antes de comulgar la persona, se debería confesar. ¡Seamos puntuales!


¿CÓMO COMULGAR?

"Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros" (Mt. 26, 26).

Los fieles tienen la posibilidad de comulgar en la boca o en la mano. Pero la Iglesia les pide que, acojan un modo u otro, lo hagan siempre con dignidad.

Cuando vayan a comulgar en la mano, coloque su mano derecha bajo la izquierda, como trono que va a recibir al Rey. En la palma de la mano izquierda, reciba el Cuerpo de Cristo y responda: "Amén". Luego, llévelo a la boca cuidadosamente con la mano derecha.

Lleve la Sagrada Forma a la boca delante del Ministro de la Comunión. A continuación, da gracias a Dios por hacerlo digno de recibir tan grandes misterios.



LAS TRES REGLAS FUNDAMENTALES PARA LOS LECTORES EN LA MISA

El liturgista Enrico Finotti explica: “La Palabra de Dios en la celebración litúrgica debe ser proclamada con sencillez y autenticidad". El lector, en resumen, debe ser él mismo y proclamar la Palabra sin artificios inútiles. Veamos tres aspectos fundamentales:

1. La formación bíblico-litúrgica

El lector debe tener al menos un conocimiento mínimo de la Sagrada Escritura: estructura, composición, número y nombre de los libros sagrados del Antiguo y Nuevo Testamento, sus principales géneros literarios (histórico, poético, profético, sapiencial, etc.). Quien sube al ambón debe saberlo que va a hacer y qué tipo de texto va a proclamar.

2. La preparación técnica

El lector debe saber cómo acceder y estar en el ambón, cómo usar el micrófono, cómo usar el leccionario, cómo pronunciar los diversos nombres y términos bíblicos, de qué modo proclamar los textos, evitando una lectura apagada o demasiado enfática. Se ejerce un ministerio público ante la asamblea litúrgica: su proclamación por tanto debe ser oída por todos. 

3. La formación espiritual

La Iglesia no encarga a actores externos el anuncio de la Palabra de Dios, sino que confía este ministerio a sus fieles, en cuanto que todo servicio a la Iglesia debe proceder de la fe y alimentarla. El lector, por tanto, debe procurar cuidar la vida interior de la Gracia y predisponerse con espíritu de oración y mirada de fe.



Y YO, ¿DE QUÉ ME TENGO QUE CONFESAR?


En su catequesis de febrero de 2014, el Papa Francisco explicó la importancia y la necesidad de confesarse; y respondió a los que creen erradamente que basta confesarse “solamente con Dios” sin acudir a un sacerdote. El Santo Padre comentó en su alocución que “alguno puede decir: ‘Yo me confieso solamente con Dios’. Sí, tú puedes decir a Dios: ‘Perdóname’, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote”.

“‘Pero, padre, ¡me da vergüenza!’. También la vergüenza es buena, es ‘salud’ tener un poco de vergüenza. Porque cuando una persona no tiene vergüenza, en mi país decimos que es un ‘senza vergogna’ un ‘sinvergüenza’. La vergüenza también nos hace bien, nos hace más humildes. Y el sacerdote recibe con amor y con ternura esta confesión, y en nombre de Dios, perdona”.

El Papa resaltó luego que “desde el punto de vista humano, para desahogarse, es bueno hablar con el hermano y decirle al sacerdote estas cosas, que pesan tanto en mi corazón: uno siente que se desahoga ante Dios, con la Iglesia y con el hermano. Por eso, no tengan miedo de la Confesión. Uno, cuando está en la fila para confesarse siente todas estas cosas –también la vergüenza– pero luego, cuando termina la confesión sale libre, grande, bello, perdonado, blanco, feliz. Y esto es lo hermoso de la Confesión”.

“Cuando yo voy a confesarme, es para sanarme: sanarme el alma, sanarme el corazón por algo que hice no está bien. El ícono bíblico que los representa mejor, en su profundo vínculo, es el episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo médico de las almas y de los cuerpos”. "Celebrar el Sacramento de la Reconciliación significa estar envueltos en un abrazo afectuoso: es el abrazo de la infinita misericordia del Padre".

¡Cada vez que nos confesamos, Dios nos abraza, Dios hace fiesta! Vayamos adelante por este camino.


¿QUÉ ES UN MINISTRO EXTRAORDINARIO DE
LA SAGRADA COMUNIÓN?


Durante la celebración de la Misa, algunos hombres o mujeres, ayudan al sacerdote a repartir la comunión. ¿Quiénes son? ¿Por qué lo hacen? Aquí despejamos algunas dudas. Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión son aquellos hombres y mujeres comisionados por el Obispo para compartir el trabajo apostólico de la Iglesia cuando una necesidad pastoral real exista, según determine el párroco, administrador o capellán de una parroquia u otra comunidad de fe. Es responsabilidad del sacerdote celebrante atender a esta consideración. Una necesidad pastoral real puede surgir cuando el número de fieles deseando recibir la Sagrada Comunión es tan grande que la liturgia seria innecesariamente prolongada. Otra necesidad puede surgir cuando los ministros ordinarios estén incapacitados para distribuir la Sagrada Comunión de manera apropiada por su estado de salud o edad avanzada, o cuando no estén disponibles por estar cumpliendo con otros deberes.



8 PREGUNTAS QUE MUCHOS NO CATÓLICOS (Y CATÓLICOS) SE HACEN SOBRE LA MISA

La primera vez de participar en Misa puede ser muy confusa. Los no católicos pueden sentirse muy confundidos y tener muchas preguntas. Haciendo clic en la siguiente imagen damos respuesta a algunas de ellas.

Haz clic sobre la imagen para acceder al contenido


LA ALEGRÍA DE ASISTIR A MISA

Haz clic en la siguiente imagen para acceder a una breve y motivante explicación de las diferentes partes de la Misa.

Haz clic sobre la imagen para acceder al contenido