domingo, 8 de febrero de 2015

"ESTUVE ENFERMO..."

El próximo día once de Febrero es el Día del Enfermo. Él ha de ser objeto preferente de nuestro amor, por eso, porque está enfermo, porque es débil, porque la sociedad le margina, porque sufre. Será más o menos agradable o agradecido, pero sufre. Será más o menos creyente, pero sufre.  Y si sufre, es para nosotros Cristo, nuestro Señor. Debemos amarle, por tanto, como a Cristo.

Este día nos invita a todos a:

  • Hacernos enfermos con los enfermos, sentir su debilidad y sus dolores como algo propio.
  • Devolver al enfermo la dignidad y autoestima. Siempre  tendrá algo que decir, y algo que servir, y algo que hacer, y algo que amar y algo que rezar. Varias veces he escuchado de labios de Loli, una anciana enferma, “Yo rezo por todos, por los que se fueron y por los que quedan, !Son tantas las personas por las que tengo que rezar que ya tengo que hacer grupos!" Pues sí, en el orar como en tantas otras cosas también ellos nos sirven. Que sepan que es más lo que dan que lo que reciben. Sólo por el hecho de dejarse servir ya están haciendo un servicio. No acabamos de entender el valor de lo débil y lo pequeño. Nuestro servicio al enfermo vale aunque sólo sea porque hace aflorar los mejores sentimientos humanos, como la solidaridad, la ternura, el servicio, el amor. Y vale por todo ese mundo interior que el enfermo puede descubrir. Y vale porque nos hace tomar conciencia de nuestros límites. Y vale porque nos hace más humanos y más humildes. No son inútiles, aunque esta sociedad ciega y preferente así los vea. Son un tesoro para Dios.
  • Descubrir a Cristo en el enfermo. El enfermo se puede unir con su enfermedad a Cristo lo mismo que si le comulgara; su desgracia se convierte en fuente de gracia, no está solo sino que Cristo sufre en él.

Feliz y entregado día del enfermo a todos, especialmente a sus cuidadores, muchos de ellos verdaderos santos, que nos dan un continuo testimonio cristiano.


(María Josefa Cano Badillo)