sábado, 14 de noviembre de 2015

EXPERIENCIAS EN LA XIX ESCUELA DE OTOÑO DE CÁRITAS

"La Escuela de Otoño de Cáritas para mí es un regalo que el Señor me concede cada año para mi formación y es desde ese prisma como la vivo.

El primer fin de semana de Noviembre tengo siempre reservada una cita en una escuela... la de la CARIDAD.

Este año ha tenido la peculiaridad de que una parte de la formación ha sido trabajar en talleres, en la que había una variada selección de ellos; yo particularmente me apunte en el de “Ser el guardián del hermano la espiritualidad de Cáritas” y una vez más el Señor me sorprende para bien. Yo ya me había hecho una idea de qué me iba encontrar en el taller y nada que ver, ha sido mucho mejor.

 

Constaba de dos partes: una la espiritualidad encarnada en uno mismo (¿acaso soy yo el guardián?) y una segunda la espiritualidad comunitaria (somos hermanos). Luego también hemos contado con unas ponencias y, entre ellas, para mí hubo una que fue más especial porque la impartió nuestro querido obispo auxiliar D. Santiago que reflexionó acerca del Año de la Misericordia desde el voluntariado de Cáritas.

 

Los muchos momentos de oración que hay en la Escuela son muy ricos porque no hay prisas, sólo el disfrute de toda la Iglesia de Sevilla unida en oración.

Hasta la comida y los momentos de convivencia nos sirve para compartir reencuentros con amigos y compartir un rato agradable para intercambiar impresiones sobre los talleres en los que asistimos.


La riqueza de la Escuela de Otoño se encuentra en las personas y allí nos congregamos año tras año muchos voluntarios que llevamos mucho tiempo compartiendo las experiencias vividas en nuestras Cáritas parroquiales, y los nuevos voluntarios que, gracias a Dios, se van incorporando a esta gran familia. Es otro motivo de alegría, pues es maravilloso haber compartido la Escuela con el resto del equipo y voluntarios de nuestra Cáritas parroquial de Santa Cruz y nuestros sacerdotes D. Enrique y D. David; hasta diez personas unidas en un mimo sentir que nos fuimos con muy buen sabor de boca.



Este año he aprendido en la escuela que el voluntario de Cáritas no da, sino que se da y se da por entero como la viuda del Evangelio, que no dio lo que sobraba, sino todo lo que tenía. Y también se nos ha invitado a vivir a los voluntarios como se vivía la Virgen: acompañando y amando a todos los discípulos sin excepción


Gracias, Señor, por cuidar a tus hijos como nos cuidas y ponernos estos instrumentos de formación, oración y convivencia para retornar la mirada a Ti, mi Dios".

Una voluntaria de Cáritas parroquial.

 




 
Fotos: 
caritas-sevilla.org y archivo parroquial