LA PARROQUIA EN EL TIEMPO DE CUARESMA, EN CAMINO HACIA LA PASCUA.

martes, 16 de febrero de 2016

NUESTROS JÓVENES, POR "UNA BUENA SIEMBRA" DE MANOS UNIDAS

En este 2016, Manos Unidas celebró el pasado 14 de febrero su Jornada Nacional haciendo partícipes de sus proyectos a todas las parroquias con el lema de la campaña: “Plántale cara al hambre: SIEMBRA”, con el deseo de sembrar corazones compasivos, corazones capaces de abrirse a las necesidades de los más alejados, que impulsen acciones concretas para acabar con el hambre.

Con estos propósitos, el grupo de jóvenes de 10 a 12 años "Espíritu Santo" trabajó la semana pasada una serie de materiales ofrecidos por Manos Unidas con el fin de sensibilizar a los jóvenes del hambre que sufren tantas personas en el mundo.

El grupo reflexionó con unos textos que explicaban qué es Manos Unidas y qué objetivos persiguen con la actual campaña. Especial hincapié se hizo en qué acciones se están sembrando más en el mundo actualmente y qué consecuencias está provocando esta clase de siembra. Luego, con la parábola del sembrador de fondo, se preguntó qué clase de tierra somos ya que con nuestras actitudes acogemos de forma distinta la palabra de Dios.


Y tras una breve oración “por una buena siembra” se llevó a cabo la preparación de los materiales de una dinámica que desarrollarían los jóvenes el sábado antes de la misa, en la que les tocaba participar en la liturgia. Esta dinámica consistió en entregar a todos los que entraban en la iglesia para asistir a la misa unos rollos de papel que contenían un mensaje y que no podían leer hasta que lo avisara el sacerdote durante la celebración. Lógicamente, dicho momento se dio antes de la colecta en la que los fieles iban a participar con su aportación económica. Dicho mensaje nos invitaba a ser generosos en la colecta dedicada a Manos Unidas y concluía con la siguiente cita de Jesús: “Hay más alegría en dar que en recibir”.

Estas actividades invitaron a los jóvenes a convertirse en tierra buena, tierra abierta a la semilla del amor de Dios, que nos pide amar como Él nos ama.