viernes, 19 de febrero de 2016

MENSAJE DE CUARESMA, POR D. DAVID LARRÉN

En esta cuaresma con Jesús tendremos momentos de desiertosilencio y ayuno. La tentación se hará presente ya que el demonio busca nuestros puntos débiles para que pequemos. En toda prueba que tengamos saldremos fortalecidos, ante la adversidad siempre es momento de crecimiento. Eso quiere decir que en esos momentos progresaremos humanamente y también nuestra fe se fortalecerá y robustecerá

Dejemos que Cristo nos ayude en la tentación y con nuestra debilidad, Jesús las pasó venciéndolas, para que siendo modelo, sea para nosotros un aliciente para poder renovarnos y conseguir un poquito lo mejor de nosotros, no nos va a pedir cosas imposibles, nos pone una carga  a nuestra medida. El obispo de Hipona nos dice “Señor dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”. Sí Dios nos pide algo, Él nos dará la solución pero siempre poniendo lo mejor por nuestra parte.

En definitiva la cuaresma tiene que ser ese tiempo de preparación interna, con pasos seguros y decididos en nuestro cambio interior, sin olvidarnos que la meta es la Resurrección, ese es el culmen de estos días de preparación, para poder gozar de una Semana Santa en plenitud, pero no quedándonos en un Cristo muerto sino que somos seguidores de un Dios vivo. Pero sin olvidarnos que el buen olor de Cristo viene representado en las acciones más concretas que podemos realizar, "cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, también lo hicisteis conmigo” (Mt 25, 46)